Por Juan Manuel Díaz Santamaría
Estamos acostumbrados a pensar que pertenecemos a unas sociedades donde las prácticas y objetos foráneos se nos imponen de manera arrolladora, sobre unas costumbres que la gente denomina como autóctonas, no obstante, estos "extranjerismos" no llegan a nuestra conciencia de manera unidireccional, es decir, sin sufrir algún tipo de trasformación. Antes bien lo foráneo es asimilado y trasfigurado de una manera tal, que es posible pensar en el nacimiento de una nueva practica con significados adversos a lo que antes simbolizaba. Esto es posible gracias al vacio de significado que sufre una cosa o práctica al trasladarse a un espacio nuevo Esto es un proceso de apropiación, y bajo esta mirada trasfiguraremos la memoria colectiva, llenando esos vacios que hemos sufrido en esta "Nación". La "Siempreviva" de Miguel Torres, nos será un referente indispensable gracias a su actitud de crear memoria y llenar esos vacios históricos que sufrimos. Para ello comenzaremos por apropiarnos de unos personajes totalmente construidos, esto con el fin de transformarlos en seres nuevos que complementaran el discurso de Torres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario